La medida del Gobierno nacional permite acelerar la amortización de las inversiones, recuperar anticipadamente el IVA y reducir del 27% al 10,5% el IVA sobre la electricidad utilizada para riego, disminuyendo costos y facilitando la incorporación de tecnología en el campo.
El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) comienza a generar nuevas oportunidades para ampliar el riego agrícola en Argentina, un sector con un importante potencial de crecimiento. Actualmente existen unas 2,1 millones de hectáreas irrigadas, mientras que se estima que podrían incorporarse otras 6,2 millones de hectáreas.
Entre los principales incentivos se encuentran la amortización acelerada de las inversiones, la devolución anticipada del IVA y la reducción del IVA sobre la energía eléctrica destinada al riego del 27% al 10,5%. Estos beneficios permiten reducir tanto el costo de incorporar equipos como los gastos necesarios para utilizarlos.
Desde el sector destacaron especialmente el impacto sobre la electricidad, uno de los principales costos de los sistemas de riego. Además de brindar mayor previsibilidad frente a períodos de sequía, esta tecnología puede elevar los rendimientos: en un año climático normal, puede aportar entre 3.000 y 4.000 kilos adicionales de maíz por hectárea y entre 1.000 y 2.000 kilos más de soja.
Con los nuevos incentivos fiscales, el objetivo es acelerar inversiones que permitan incorporar más superficie bajo riego, mejorar la productividad y reducir la dependencia de las lluvias en la producción agropecuaria.


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